Existen varios asentamientos prehistóricos nos indican que ya en épocas remotas los valles de los ríos yeltes y Gavilanes acogieron gran cantidad de asentamientos humanos. Entre los que pudieron influir en la puebla de Sancti Spíritus destacan por su proximidad el Abrigo de Camaces, asentamiento neolítico declarado bien de interés cultural en el año 1983. A la vera del Yeltes varios yacimientos delatan presencia humana: El de El Lombo, el castro de la Mesa Grande, varios dólmenes y gran cantidad de objetos encontrados. Y en las riberas del Gavilanes destacan por su importancia los poblados tardorromanos o visigodos de Las Lastras y Fuenterroble. El primero de orientación minera como demuestra la cantera adosada a él. En ambos abundan las téculas y ladrillos de barro. En épocas más recientes, las tierras comprendidas entre los ríos Duero y Tajo fueron consideradas "tierras de nadie" y estuvieron a merced de todos los invasores. Por un lado los árabes del reino de Granada hacían constantes incursiones o razzias desde el sur, buscando el botín de guerra y llenar sus despensas de carne y grano. Por el norte, los primeros reyes del incipiente reino de León propiciaban campañas en las que llevaban a las gentes de estas tierras hacia las montañas del norte, dejando yermas y despobladas para que el enemigo almohade no encontrase víveres en su conquista hacia tierras del norte. Desde el este la hostigación venía de los propios reyes cristianos del reino de Castilla en guerras fratricidas y por último los siempre incómodos vecinos del oeste, habitantes de lo que después sería el reino de Portugal. Con todas estas premisas se consideró prioritario en varias ocasiones poblar y repoblar estas tierras rayanas o de frontera, fortificando algunas de sus plazas y dando facilidades y prebendas para atraer a los colonos. La más importante y decisiva política de repoblación fue la llevada a cabo por el rey Fernando II de León. Este monarca dio el espaldarazo a la repoblación de Ciudad Rodrigo y su comarca y entre las medidas más importantes fue la de la concesión del cambio del sillón episcopal desde la diócesis Calabrense hasta la Mirobrigense. Así en 1161 Ciudad Rodrigo cuenta con obispo. Es la diócesis civitatense. En la actualidad quizá no lleguemos a entender lo que en aquellas épocas significaba para una ciudad y su alfoz ser sede episcopal. Eran centros de poder tan grandes que el propio obispo de Salamanca, temeroso de que el suyo menguara en exceso (Por la pérdida de recaudación de impuestos sobre estas zonas), pidió ayuda al de Ávila, Toro y Zamora entre otros y marchó militarmente contra Ciudad Rodrigo, recibiendo una severa derrota. Los pueblos de la comarca mirobrigense fueron repoblándose poco a poco por colonos del mismo Ciudad Rodrigo o por gentes venidas sobre todo del norte, por ejemplo Bocacara que se repuebla con Riojanos, pero también venían del sur y así Alba de Yeltes se nutre de extremaduranos o extremeños. Sancti Spíritus se puebla principalmente con colonos de los pueblos cercanos, sobre todo Ciudad Rodrigo, atraídos por las tierras llanas e incultas, con lo que poniéndolas en cultivo pasaban a ser de su propiedad, y las grandes extensiones de dehesas para el pastoreo de sus ganados.
Tenían además beneficios fiscales y se beneficiaban de su proximidad a Ciudad Rodrigo, participando en sus mercados, y aprovechando su enclave como lugar de paso de comerciantes entre Salamanca y la villa Mirobrigense y en general el mercado entre Castilla y Portugal. En el siglo XIII ya tenemos un asentamiento sólido a orillas del río Gavilanes y en el XIV un par de vecinos de Sancti Spíritus se convierten en caballeros de alarde. Además, a finales de este siglo, sobre 1470 se construye la iglesia parroquial que aún se conserva. A partir de aquí, la historia de Sancti Spíritus seguirá ligada, para bien y para mal, a la de Ciudad Rodrigo, sufriendo continuas guerras y agresiones por parte de los más dispares ejércitos, de forma que no ha pasado centuria en la que no haya habido tres o cuatro conflictos bélicos, en los que se destruían las casas y se arrasaban los campos, arrancando sus vides, quemando sus cosechas y sembrándolos de sal, mientras los vecinos que escapaban se refugiaban en otros pueblos o en el campo hasta que el peligro pasaba. La última de estas agresiones la sufrió en la guerra de la independencia, a principios del S. XIX cuando las tropas francesas en su retirada destruyeron totalmente el pueblo, lo incendiaron, quemando totalmente la iglesia y el ayuntamiento con sus correspondientes archivos y obligando a sus habitantes a refugiarse en Pueblos vecinos como Alba de Yeltes. Razzias- Correrías de los ejércitos o saqueadores en busca de botín Alfoz- Comarca Tierras incultas- Tierras sin labrar ni cultivar Calabrense- Diócesis episcopal de la antigua Calabria, ciudad enclavada en el actual pais de Portugal. Civitatense- Diócesis de Ciudad Rodrigo. Caballeros de alarde- Los vecinos de las villas y pueblos (Generalmente campesinos) que tenían suerte y hacían fortuna podían acceder a la condición de caballeros. Para ello el día de San Martín tenían que hacer el alarde, que consistía en mostrar al rey o su representante que disponían de armas y caballo (Poca gente podía comprar armas o mantener un caballo que no fuera para el trabajo) y por tanto que estaban dispuestos en cualquier momento que el monarca o su señor los reclamase, a acudir en su ayuda. Extremaduranos- Gentes que habitaban la parte baja del Duero, entre éste y el Tajo, con lo que el término era mucho más ámplio que el de extremeño tal como actualmente lo entendemos.
La Barrica de la Oca
domingo, 11 de mayo de 2008
Sancti Spiritus
martes, 29 de abril de 2008
La Alberca
De La Alberca hay restos desde la prehistoria, cuya huella permanece en las pinturas rupestres de la época del neolítico en numerosos canchales y riscos de los valles que rodean a La Alberca: Lera y Las Batuecas.
En la Edad Media, entre los siglos XII y XIII se produjo la repoblación por decisión del rey Alfonso IX. Del flujo de gente que llegó a esta tierra, parte destacada fue la de origen francés a través de D. Raimundo de Borgoña, noble francés casado con doña Urraca, una de las hijas de Alfonso VI. Este origen justificaría la numerosa presencia de topónimos franceses en la Sierra de Francia. 
Al final de la Edad Media destaca un hecho de importancia capital para la zona: el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Peña de Francia (1434), que convirtió el santuario construido posteriormente en un lugar de peregrinación, al que se unieron los peregrinos del Camino de Santiago que seguían el llamado Camino del Sur por la Calzada de la Plata.
En el siglo XVII la Peña de Francia, con su Virgen Negra, es ya citada por Cervantes en El Quijote; el valle de Las Batuecas es para Lope de Vega el escenario en el que se refugian dos enamorados que huyen de la Corte. Desde entonces La Alberca, con la Peña de Francia y Las Batuecas, han sido un escenario convertido en mito, en leyenda.
Esencia mítica que se mantiene en la actualidad en su arquitectura y su paisaje, en sus gentes y costumbres.
sábado, 26 de abril de 2008
Leyendas de la Sierra de Francia
Un lugar destacado en las leyendas de Salamanca y su provincia lo ocupa la Sierra de Francia. El nombre de Sierra de Francia parece aludir a la presencia de Francos, lo que ha motivado que a lo largo de la Sierra hubiera diversas leyendas relacionadas con estos.
El conde Grimaldos, noble franco, habría sido recompensado por Carlomagno con el título de conde y con el matrimonio con su hija. Pero los celos de Tormillas, hace que Carlomagno le despoje de su bienes y lo envie al destierro. En el destierro su mujer da a luz a su hijo Montesinos. Cuando éste llega a adulto restaura el honor de su padre logrando que sea perdonado y vuelva del destierro. A la leyenda de Grimaldos se le añaden elementos de la Sierra de Francia. 
La versión de la Sierra situa la acción en el siglo XIV en vez de en el VIII, y de la corte de Carlomagno se pasa a la corte Luis X. El héroe en este caso se llama Orlando d´Auvernières; también es expulsado por el rey franco y le acompañan, además de sus vasallos, su mujer y su hijo Girm Aldos, llegando a Castilla para ofrecer sus servicios, y más tarde a Portugal. A su regreso pasa por Peñaparda y acampa junto a una fuente (máS tarde llamada Fuenteguinaldo, por Girm Aldos). En su viaje se interna en la Sierra de Francia, pero el conde de Miranda les prohibe acampar, teniendo que hacerlo en la cima de una montaña, y en ella su mejer daría a luz a una niña, en conmemoración edificó una ermita dedicada a Nuestra Señora de Francia.
En invierno los francos se distribuirían por los pueblos de la Sierra, al volver en verano encuentran el campamento y la ermita arrasadas con lo que logra la ayuda de los vecinos de los pueblos para construir una nueva ermita. Fuenteguinaldo debe su nombre al paso de este conde.
Otra explicación de la presencia de los Francos en la Sierra se debería a su llegada para apoyar a Don Rodrigo, tras la derrota de este se habrían hecho fuertes en lugar conocido como Mesa de los Franceses. Hasta este lugar fueron perseguidos por los soldados musulmanes, llegando a enfrentarse en un lugar cercano. En recuerdo de los cristianos muertos en la batalla el obispo Hilario consagró el monte como Monte Sagrado. El mismo Hilario, herido en la batalla, murió en un lugar desde entonces conocido como Sepulcro-Hilario.
El origen de Miranda del Castañar se debería a que el rey Alfonso I cedió a Tibaut o Tibaldo (Montesinos el hijo del conde Grimaldos) la villa por su ayuda en la reconquista.
Fuente Roldán (cerca de Tamames. Según la leyenda Bernardo del Carpio venció a Roldán (protagonista del Cantar de Roldan); en su retirada, éste lanzó su lanza contra un peña de la cual empezó a brotar agua, siendo el origen de la fuente.
Sobre Las Batuecas: en la corte del Duque de Alba dos amantes huyen al ser su relación prohibida por el duque. En su huida llegan a unas montañas al sur de salamanca, donde encuentran a un pueblo de hombres primitivos. Los amantes deciden regresar con el duque e informarle de su hallazgo. El duque informado decide colonizar el lugar y cristianizar a los salvajes, la zona era el valle de las Batuecas. A esta cristianización respondería la fundación del Convento Carmelita de las Batuecas. Con esta leyenda se equipara al Duque de Alba con Colón como conquistador y misionero.